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23
May
11

El cambio en la nevería y la laptop robada

Nevería Chiandoni

Este fin de semana pasaron dos cosas que les quiero comentar. Una de ellas muy sencilla, estaba yo con mi hijo y varios de sus amigos en una nevería, y al momento de pagar, me dieron mal el cambio: me dieron 50 pesos de más. Llamé a la mesera y le comenté que mi cambio estaba mal, que me había dado 50 pesos extras y que se los regresaba. Puso cara de asombro, pero fue a la caja y regresó el dinero. Uno de los niños me dijo que era muy tonto, que me los hubiera quedado, al fin no se habían dado cuenta y era su error. Aproveché la ocasión, para una lección sobre valores, y sin hacer mucho teatro, les indiqué a todos, que lo correcto era devolverlo, porque no era mi dinero, esto independientemente de que ese faltante podrían cobrárselo a la cajera al final del día, o, si no lo hacían, era dinero que perdía el dueño de la nevería, quien había arriesgado su capital para poner un negocio. Finalmente, lo principal era que había que devolverlo porque era lo correcto. Al parecer lo entendieron, y no hubo más comentarios al respecto.

Toño Esquinca

Después escuché en el radio, en el programa de Toño Esquinca, a una chica que había extraviado su computadora en el aeropuerto, y solicitaba que si alguien la había encontrado, que se la devolviera. Grande fue mi sorpresa, cuando llamó u joven diciendo que la tenía en su poder, ya que ella la había olvidado al subir al taxi. Una posibilidad en miles, de que la persona que lo encontró, estuviera en ese momento escuchando el radio en la misma estación. Pero no paró ahí, mayor fue mi sorpresa, cuando este tipo (perdón, pero ahora lo desprecio), dijo que quería una recompensa por devolver las cosas, al menos la mitad de lo que valían. Un tipo carente de valores, a quien sus papás tal vez no le enseñaron lo del cambio en la nevería, o, si lo hicieron, le valió gorro y decidió andar por el mundo quedándose cosas que no le pertenecen. De ahí al robo directo no hay más que un paso. Este tipo nefasto, dio muchas “razones” y explicaciones de porque quería el dinero, incluyendo que era culpa de la chica por descuidada, que se lo merecía, que la empresa en que trabaja debería despedirla, y de nada valió que Toño Esquinca le pidiera que lo devolviera, que le dijera que era equivalente a un secuestro, pidiendo rescate, e incluso le ofreció darle alguna recompensa (me imagino que unos discos o boletos de los que regalan en la estación), pero el tipo quería dinero, no cedió, y se quedó con las cosas. Eso sí, siempre se negó a dar su nombre.

Hoy lunes por la mañana, comentó el locutor de radio, que esta persona no contestó sus llamadas fuera del aire, y que ya tenían su nombre, sin embargo su decisión fue quedarse la computadora (lap top rosa por si lo ven), los documentos que incluían el pasaporte de esta chica, su cartera  con el dinero en efectivo, y en dos palabras ROBARSE TODO. Tuvo el cinismo de decirlo al aire en el radio, que si no le pagaban se quedaba las cosas, y lo hizo. Recordé las caricaturas de Don Gato, en la que “por la ley de lo caido caido… ¡somos ricos!”, se quedan con una maleta llena de dinero; la diferencia estriba, en que en la caricatura, no habían documentos que sirvieran para identificar al dueño y devolverla, y en este caso si los habían. Quedarse con algo que uno se encuentra, y no es posible identificar al dueño, tal vez no sea malo, pero se debe hacer el esfuerzo por entregarlo a su legítimo dueño.

Habrá quien diga que el tipo intento regresar las cosas, y que algo bueno hay, pero yo creo que buscó lo más fácil, obtener dinero del dueño, ya que tratar de vender las cosas no es fácil. ¡Que bajo cayó! Solo espero que si alguno de sus amigos, parientes, conocidos o compañeros de trabajo lo reconoció en el radio, le exija devolver las cosas, o en su defecto, lo denuncie. Ojalá la empresa en que trabaja lo vea, y sea a él a quien exijan cuentas por su actitud deshonesta, y no a la chica por un descuido.

Señores, es hora de hablar con nuestros hijos, con nuestros compañeros, amigos, parientes y conocidos, y exigir que se comporten con honestidad.

Ayn Rand

Por último, les comparto un pensamiento que leí de Ayn Rand:

“Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes no trafican bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino que, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un inútil sacrificio, entonces podrá reconocer que esa sociedad está condenada”

Cuando me dijo un niño que era un tonto por ser honrado, no me sentí mal, sino que traté de enseñarlo, pero veo que hay muchos adultos que así ven la honradez el día de hoy. ¿Estaremos cerca de salvarnos, o nuestra sociedad ya está condenada?

Salu2

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05
May
11

Atrapado en el elevador

Un amigo me preguntó, después de leer la entrada anterior, si alguna vez me había quedado atorado en un elevador, y que haría si me pasara.

¿Qué haría si me pasara en esta época?, presionaría el botón de llamada de auxilio, llamaría por el celular para solicitar ayuda, y me sentaría a esperar, creo que no hay más que hacer. Si el diablo viene en la misma cabina las cosas cambiarían un poco, pero espero que eso no me suceda. Por otro lado, ya me quedé atrapado en un elevador, hace mucho tiempo, cuando los celulares estaban en sus inicios, y no todos tenían acceso a uno.

La historia es la siguiente:

Era yo el nuevo responsable del mantenimiento de los inmuebles de una compañía, y acababa de tener una reunión con todo mi staff, incluyendo a los técnicos en sitio. Al terminar la reunión nos subimos al elevador, y al ser compañeros de bastante tiempo decidimos subirnos todos juntos aunque un poco apretados, para bajar en un solo viaje, ya que era la hora de salir a comer. El edificio ya era viejo al igual que los elevadores, y a medio camino, el elevador se quedó atorado. Hubo un silencio absoluto por unos segundos, esperando que el elevador comenzara a moverse, cuando uno de los técnicos comentó “hay que hablarle a los de mantenimiento” Risa general, ya que todos los de mantenimiento estábamos atrapados dentro del elevador. Empezaron a llamarse unos a otros por medio de los radios de localización mientras más nos reíamos. Cabe aclarar que nadie tenía teléfono celular en aquel entonces, aunque varios teníamos radiolocalizadotes. Finalmente alguien presionó el botón de emergencia para que el personal de seguridad acudiera y darles instrucciones de cómo sacarnos. Cuando llegó el guardia le comenté a través de la puerta que estábamos atrapados, y antes que pudiera decir más, en un afán de servirnos rápido, solo dijo “no se preocupen, yo lo arreglo”, y salió corriendo sin escuchar nuestros gritos. En menos de un minuto empezaron a sonar los radiolocalizadotes de todos los que estábamos en el elevador, pidiendo que nos reportáramos, ya que había gente atrapada en ele elevador. Más risas, aunque ya un poco de tensión. Uno de los técnicos empezó a llamar por su radio y por supuesto solo lo escuchamos los que estábamos dentro del elevador en nuestros radios. Más risas y seguimos esperando.

Después de 2 o 3 minutos que seguimos presionando el botón de auxilio, regresó el guardia a quien lo primero que dijimos fue “no te vayas!!”

Ya que logramos su atención, le dimos una explicación detallada de la herramienta necesitaba para abrir las puertas del elevador por fuera, como debería usarla, y en que lugar del taller podía encontrarla, y salió en búsqueda de la herramienta.

Cuando regreso a los pocos minutos, nos dio una mala noticia, el taller estaba cerrado con candado y las llaves las teníamos los que estábamos atrapados en el elevador.

Terminamos con la solución que debimos haber tenido desde el principio, que llamara a la empresa de servicio de mantenimiento a los elevadores para que enviara a un técnico a rescatarnos. Aquí las cosas también tuvieron sus problemas, ya que el teléfono estaba en un tarjetero en un escritorio que, afortunadamente, no estaba bajo llave en ese momento.

Salimos una hora después, cansados, acalorados y muertos de hambre.

Aprendí muchas cosas ese día.

Primero, entendí porque las grandes empresas no permiten que todos sus directivos viajen juntos. A mi escala no permito que todos los técnicos se suban juntos en un mismo elevador.

Segundo, todas las llaves de lugares estratégicos, son guardadas por el responsable, y se mantiene una copia en el departamento de seguridad, en sobre sellado y lacrado, con instrucciones de quienes son las personas autorizadas a hacer uso de la misma.

Tercero, los guardias de seguridad tienen una capacitación básica en cuestiones de mantenimiento de acuerdo a las necesidades del lugar (desde encender y apagar luces hasta rescatar a alguien de un elevador).

Cuarto, existen varias copias del directorio de los proveedores de servicio de mantenimiento en lugares estratégicos (recepción, garita de seguridad y otros), además del departamento de mantenimiento, para que sean fácilmente localizados en cualquier momento.

En mi carrera he rescatado personas de elevadores descompuestos en dos veces, pero las medidas tomadas a partir de ese momento me han evitado dolores de cabeza infinidad de ocasiones, así que el diablo tendrá mas trabajo si trata de operar en algún inmueble bajo mi responsabilidad.

Salu2.

29
Mar
11

La falta de ética al copiar en exámenes en la escuela, ¿se convertirá en un hábito en la vida profesional?

Hace unos años estuve dando clases en una universidad importante en la ciudad de México, mis alumnos eran de las carreras de derecho, administración y contaduría principalmente, y variaban de 1º. hasta octavo semestre. El problema era que la materia que impartía para muchos de ellos no tenía interés o relación con la profesión que deseaban ejercer, estaba tratando de enseñarles un segundo idioma.

Hubo algunos que se esforzaron por aprender, pero la mayor parte buscaba tan solo aprobar la materia de la manera más fácil y sencilla posible; hubo incluso uno que me dijo francamente que no le interesaba la materia,  que no le encontraba ningún uso, que como iba a ejercer su carrera de derecho en México no necesitaba hablar inglés, y que solo estaba tomándola porque era un requisito para titularse, por lo que me pedía que lo aprobara con la calificación mínima solo para cumplir el requisito. Creo que mi respuesta no fue lo que él esperaba, ya que le dije que entonces estudiara el mínimo indispensable para obtener dicha calificación, y después se olvidara del asunto si así lo deseaba. Al final eso hizo, y aprobó el semestre con una calificación de 7 sobre 10.

Pero eso no es lo que me asombró, lo que más me preocupó, fue que la mayor parte de los alumnos trataran de aprobar no con base en sus conocimientos adquiridos, sino basados en engaños:

Hubo quien me presentó el mismo trabajo del semestre anterior alegando que era nuevo, como si yo no pudiera reconocerlo; hubo otro que presentó una traducción hecha con un software gratuito de Internet, por lo que el trabajo era muy malo y cualquier profesor del idioma, por malo o nuevo que fuera se daría cuenta de inmediato; el mismo alumno a la siguiente clase me presentó un trabajo excelente, que se notaba a leguas había sido hecho por un traductor profesional, y que estaba más allá de su capacidad y conocimientos; hubo trabajos de copy/paste de Internet, y durante los exámenes trataban de copiarse unos a otros o de libros cuadernos y acordeones como si fueran niños de secundaria.

No todos mis alumnos ni todos mis grupos fueron así, pero si era una parte importante la que se comportaba de esa manera.

La última clase, mientras entregaba las calificaciones finales, platiqué con ellos, y les hice ver todo lo que había pasado en el semestre; y sin decir nombres repetí todas las faltas que pude recordar. Algunos lo tomaron a broma, pero busqué que pensaran en su futuro, en el futuro de su país y de sus familias; y como su actitud, si no cambiaba ahora, no lo haría fácilmente durante su vida profesional. Varias cosas que les dije: ¿ustedes pondrían su vida en juego con un abogado que engañó y obtuvo un título pero no tiene los conocimientos necesarios?, o ¿dejarían que un contador o administrador sin moral llevara la contabilidad de su negocio?

También les dije que creía que de mis enseñanzas, la más importante no era el idioma, sino

los valores morales que ellos ya deberían mostrar, ya que no eran que aún no saben la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto, sino hombres que deberían poner ejemplo y que eran el futuro de nuestro país.

No sé si lo que les dije esa última clase tuvo algún efecto en ellos o no, pero espero que al menos los haya puesto a pensar, y si uno solo de ellos cambió su forma de ver las cosas, consideraré que valió la pena.

Esto me llevó un poco más allá, a tratar de entender que pasaba con la educación cívica en nuestro sistema educativo, y pude ver que ya no se considera como algo primordial, y se relega a segundo término, en cambio cuando mi generación estuvo en primaria y secundaria, era una materia por demás importante y se nos enseñaba o reiteraba lo que en nuestras casas ya se nos había inculcado.; sin embargo, actualmente no es así, hubo incluso uno o dos años en que la materia se eliminó del plan de estudios de la secundaria por parte de la Secretaría de Educación Pública, aunque por suerte ya se volvió a incluir.

Aunque el problema inicia en casa, y en la escuela no se puede sustituir la enseñanza de los padres, creo que debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para cambiar la tendencia de las nuevas generaciones a buscar la salida rápida y el dinero fácil, sin importar si sus acciones son morales/ lícitas. Tal vez sería bueno que las clases de civismo y ética no terminaran en el bachillerato, y se siguieran como parte de la formación universitaria en todas las carreras, y no solo en aquellas de las que forma parte esencial como el derecho.

Si alguno de ustedes lectores es maestro, trate de inculcar estos valores en sus alumnos, aunque no sean parte de su materia de estudio. No quisiera que la respuesta a la pregunta del título fuera un si.

 

Salu2

17
Mar
11

What’s it all about?

Me llamo Carlos Arriaga. Tengo algo más de 40 años de edad, y 20 de trabajar en los sectores de construcción y mantenimiento de inmuebles. Duante mi carrera, una constante ha sido el encontrar a cada vez más y más personas carentes de valores y ética no solo en su trabajo, sino en su vida en general. Ahora con dos hijos pequeños me preocupa el futuro de nuestra sociedad, y decidí darme a la tarea de escribir un blog sobre esos valores que a nuestra generación nos inculcaron, y que al parecer se han quedado en el olvido. Aunque estoy seguro que somos más los que tratamos de vivir estos valores que los que no lo hacen, también creo que debemos hacer algo al respecto y actuar ahora antes que la proporción se invierta.

Hay un dicho que me gusta: “Hacen más ruido 10 burros gritando, que 100 sabios callando”.

Es hora de cambiar las cosas.

14
Mar
11

El fin ¿justifica los medios?

En una conversación con algunos amigos, y en un par de correos que me enviaron, recibí criticas referentes al post anterior, diciendo que sí se debe hacer lo necesario para triunfar, y que mi comentario anterior estaba equivocado. Permítanme aclarar mi concepto:

Creo firmemente que uno debe hacer todo lo que esté a su alcance (lo que sea necesario), para conseguir una victoria, triunfar en la vida,  etc., con una salvedad: que dentro del concepto “todo lo necesario”, no se incluyan faltas a la ley, engaño, mentira, deshonestidad, etc. Un vendedor puede hacer todo lo necesario para generar más ventas, desde trabajar 20 horas al día, llamar por teléfono 100 veces a cada persona, insistir, para que, aunque sea por agotamiento, o el posible comprador, para quitárselo de encima le compre el producto ofertado; el vendedor podría incluso, mencionar todos los aspectos en que el producto de la competencia no es tan bueno como el suyo (hay quienes incluso a esto se oponen), pero sin mentir. Si se vende un producto a base de mentiras, la persona engañada paga las consecuencias de inicio, y posteriormente afecta a la misma compañía que produce el producto, ya que el comprador se encargará de informar a todos que lo engañaron, solo hablará de las cosas malas de dicho producto y buscará que nadie más lo compre. Al final todos salen afectados.

Todos conocemos la frase célebre “el fin justifica los medios”, atribuida a Nicolás Maquiavelo (aunque él nunca la dijo, o al menos, yo no la encontré en su libro “El Principe”, donde se dice que está), y que representa en gran medida su filosofía. La frase implica que los gobernantes están por encima de la ética y la moral, y que para obtener un bien general, pueden hacer lo que sea necesario. La misma frase es usada en la actualidad por casi cualquier persona para justificar su proceder. Creo, que como regla general, el fin NO justifica los medios, ya que los gobernantes se convierten en dictadores, y cualquier persona que lo adopte, caerá en el caso de nuestros amigos futbolistas, que, a falta de excelencia en el deporte, buscan con artimañas ganar los partidos, como fin único, engañado al árbrito (¿se acuerdan del gol de Maradona?, y más reciente aquel gol en que el árbitro pregunta directamente al jugador si usó la mano, y este cínicamente le dice que no, cuando en la grabación se ve claramente que si lo hizo. No recuerdo el nombre del jugador, pero si alguien me lo dice se los agradeceré). Ejemplos hay muchos, desde los dictadores más conocidos (Stalin, Hitler) hasta lugares comunes, como en las empresas, donde encontramos gente que engaña a los subalternos, al jefe, a los compañeros, y pasa por encima de quien sea a base de mentiras, para poder subir de puesto, o en la escuela el que copia en el examen al compañero, o copia del cuaderno o libro para poder pasar, sin importarle si adquirió o no el conocimiento, etc.

En todos los casos, cuando se cree en esta frase y se realizan acciones que van en contra de la moral y la ética, se afectan a muchas personas, y tarde o temprano a uno mismo. Con esto no quiero decir que uno debe actuar bien por miedo a las consecuencias de actuar de forma erronea, sino que debe actuar bien por convencimiento, aunque las decisiones que tomemos no sean las que nos lleven al camino más fácil o menos doloroso.

 

 

 




Es hora de cambiar las cosas.

México D.F.

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