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Reflexiones de un padre preocupado


Toda mi vida he tratado de vivir con los mismos valores que me enseñaron mis padres; y de la misma forma he tratado de inculcarlos a mis hijos. Uno de ellos, muy importante a nivel familiar, es el respeto a los mayores, y por extensión, el respeto a la autoridad. No sé si nuestra generación ha perdido el camino, o si las generaciones anteriores eran demasiado estrictas, pero yo recuerdo que con una mirada nuestros padres podían controlar nuestras acciones, y en la actualidad a nuestros hijos tenemos que decirles una y mil veces lo que deben o no hacer, y parece que les hablamos en otro idiamo incomprensible para ellos. Hay quien dice que es porque ya no se golpea o castiga a los niños, pero no lo creo; a mi no me dieron más de un par de nalgadas de niño, y solo se requería una mirada o pequeña llamada de atención.  Pero con mis hijos mi tarea ha sido más dificil; el concepto lo entienden, pero parece que no lo quieren aplicar. Mi hija ha preferido dos meses de castigo a pedir una disculpa, y de seguir así, será toda su adolescencia de castigo.

Será la adolescencia?. Yo fuí adolescente alguna vez, y recuerdo haber sido bastanmte rebelde, pero nunca al grado que veo en mis hijos. ¿es su rebeldía buena o mala? hay quien dice que si los sometes, se volveran seguidores, perdedores, agachones, temerosos, etc. y hay quien dice que si no lo haces, sevolveran intolerantes, harán lo que les parezca, perderán todo respeto por autoridades y leyes, y caerán en la corrupción o delincuencia sin ningún tipo de remordimiento. ¿que hacer? No lo sé, lamentablemente no hay escuela para padres que te dé las respuestas correctas; no hay un manual seguro, y cada nilo es distinto. Lo que funciona con uno de mis hijos, es fatal con el otro. La única respuesta que he encontrado es el ensayo-error, pero son demasiados ensayos-errores, y casi nunca el acierto. Tratar de ser un buen padre no ha sido tarea fácil, y no sé si estoy cerca de poder decir que lo soy, más bien me siento cada vez más lejos.

Por otro lado, están las consecuencias de estos esfuerzos. ¿que pasa si hay una diferencia con mi esposa en lo que se debe hacer en un caso determinado? casi siempre la dejo decidir a ella, y apoyo su decisión, pero no siempre es así. Para mantener un frente común, aunque frente a los hijos la apoyo, detrás de cámaras esta la discusión para cambiar la táctica, la solución, el castigo. Y entonces me siento entre la espada y la pared, ¿ser un buen padre y ser un buen esposo son compatibles? quiero creer que si, pero es complicado, ya que cada persona tiene una educación diferente de acuerdo a su familia, y, auqneu sean muy parecidas, nunca son iguales.  Además está la experiencia, ñlos amigos, la escuela, los consejos bienintencionados pero carentes de fundamento, etc.

Al final, la adolescencia de mis hijos afecta mi relación de pareja. loque para ellos puede ser un enojo momentaneo, para nosotros no lo es, y lo qiue para nosotros es un percance sin importancvia, para ellos puede significar todo.

¿Me recordarán mis hijos como un buen padre?¿mi esposa me recirdará como un buen esposo?¿Diran ellos que tuvieron una infancia feliz?¿que sus padres siempre los apoyaron?¿o dirán que sufrieron lo indecible y que sus padres eran unos monstruos?. No lo sé, y tal vez nunca lo sepa, pero seguiré haciendo mi mejor esfuerzo, y un poco más, a pesar de más de una vez haber deseado aventar la toalla.

en fin, son reflexiones y pensamientos en un momento de soledad.

Disculparán los errores de dedo y quizá falta de coherencia y continuidad, pero esta vez en lugar de usar la mente para escribir, lo hice con el corazón, y no creo que me haya salido tan bien. No editaré ni revisaré este texto antes de publicarlo para no quitarle su escencia, tal vez lo relea en unas semanas.

Carlos.

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1 Response to “Reflexiones de un padre preocupado”


  1. octubre 25, 2011 en 11:37 pm

    La respuesta para cada uno de los padres, nos la darán nuestros hijos unos cuantos años mas tarde,ojala sea positiva no creen? todos vivimos con esa interrogante que comentas, hacemos lo que creemos prudente, aunque no vaya con el pensar de nuestros hijos, una vez escuche que somos una generación muy obediente… hacíamos caso a nuestros padres y ahora obedecemos a nuestros hijos, que contrariedad, luego entonces estuvimos bien educados o la educación era distinta para un tiempo distinto y no supimos acoplarla y seguimos lo que aprendimos, mal o bien pero la aplicamos, bueno la verdad es que a mi pensar los hijos son como una masa para pan, hay que amasarla mucho, echarle sudor para que tome saborsito y esperar un tiempo para que tome su verdadera forma, y hasta que este listo sabremos si lo hicimos bien. un abrazo y a esperar el resultado que se que saldrán bien unos mas quemados que otros pero al fin aceptables.


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